miércoles, 16 de mayo de 2012

EN MEMORIA DE CARLOS FUENTES

Créditos

Anoche la noticia de la muerte del escritor mexicano Carlos Fuentes se extendió rápidamente por las redes sociales. A sus 83 años se había convertido en un figura fundamental de su país y del llamado 'boom' latinoamericano. 

Era autor de más de 20 novelas y contaba con el Premio Cervantes (1987) y el Príncipe de Asturias (1994). Además de escribir obras como tan conocidas como 'La región más transparente' o 'La muerte de Artemio Cruz', tenía preparadas dos nuevos libros que se publicarán recientemente: "Personas", un ensayo sobre sus impresiones acerca de casi una veintena de personas que habían sido importantes en su vida, y "Federico en su balcón", en la que recrea un diálogo con el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Por otra parte  'El baile del centenario', era el título elegido para la próxima novela que iba a comenzar a escribir y que la muerte ha truncado para siempre.

Trabajador incansable y riguroso, se levantaba al amanecer y escribía en estas horas a partir de las notas del día anterior. A continuación dedicaba un tiempo a pasear. 

"Tengo un monumento muy bonito esperándome", dijo a la prensa argentina durante su visita para la Feria Internacional del Libro. "Se acerca el momento de ir a ocuparlo". Así se refería a su tumba del cementerio de Montparnasse de París donde será enterrado según su deseo junto a sus hijos Carlos y Natasha.

En el años 2010 y con motivo de la 69ª Feria del Libro de Madrid el escritor mexicano se refería a Don Quijote como uno de sus personajes literarios favoritos. Y en el discurso de aceptación del Premio Cervantes en el año 1987 expresaba así la modernidad del personaje cervantino:

La locura de Don Quijote y su descendencia es una santa locura: es la locura de la lectura. Su biblioteca de libros de caballerías es su refugio inicial, la protección de su supuesta locura, que consiste en dar fe de la lectura. Pero esta convicción entraña el deber de actualizar sus lecturas.

Don Quijote sale a probar la existencia de una edad pasada, cuando el mundo era igual a sus palabras. Se encuentra con una edad presente, empeñada en separarlo todo. Sale a probar la existencia de los héroes escritos: los paladines y caballeros andantes del pasado. Encuentra su propia contemporaneidad en un hecho para él irrefutable: Don Quijote, como sus héroes, también ha sido escrito. 

Quijote y Sancho son los primeros personajes literarios que se saben escritos mientras viven las aventuras que están siendo escritas sobre ellos. Colón en la tierra nueva, Copérnico en los nuevos cielos, no operan una revolución más asombrosa que ésta de Don Quijote al saberse escrito, personaje del libro titulado El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.


Al igual que la mirada crítica de un loco como Don Quijote, Carlos fuentes consideraba que la misión del escritor no era aplaudir, sino oponer críticas y trazar alternativas. Y por ello hoy todo un país y miles de lectores lamentan la desaparición de un intelectual que siempre tuvo presente esta tarea:

"¿la imaginación y el lenguaje no son importantes?, pregúntale a Hitler, pregúntale a Stalin, que lo primero que hicieron fue prohibir libros porque tienen una imaginación y un lenguaje que no son los del poder".

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